Hoy me ha pasado una cosa increible:
Hemos ido a celebrar el cumple de Amelié en Sibly (la residencia donde está Chus y toda la gente) y luego hemos ido a un bar de la universidad donde hoy había una “fiesta” de bienvenida a los nuevos Erasmus (bastante flojilla la fiesta pero bueno).
Al volver, como cada noche tengo que cojer el bús. El que me lleva a casa es el N21 (misma ruta que el 21 pero de noche). El bús había de pasar a la 1.24 y llevaba en la parada desde la 1.15. Eran la 1.30 y el bus todavía no había pasado. “Que raro …” pienso. Por un momento temo tener que volver a casa andando pero al cabo de poco lo veo venir y me subo. Por cierto, en este paso casi lo pierdo porque el conductor no me ha visto, le he tenido que hacer señales de humo para que se parara.
Al subir al bus veo un grupo de 8-10 jovenes (de unos 18-20 años) completamente borrachos cantando, justo a principio del autobús. Al final hay gente normal y sobria. Me situo justo detrás del grupo de jovenes borrachos. Yo con mi MP3 me hacía el longuis y actuaba con normalidad … pero ellos estaban cantando y a cada curva del autobús se medio caían.
Me sorprendo al ver que no es la primera vez que alguien pica para bajar del autobús y el bús no para. Es ya la tercera parada que se salta y parece que en la siguiente está dispuesto a parar. Me sorprendo de nuevo al ver que la parada está custodiada por dos coches patrulla y hay un par de policías esperando justo en la parada. Al parar el autobús los policías se suben al autobús y cierran las puertas. “Vaya …” pienso. Por momentos temo en que me asocien con el grupo de jovenes borrachos (porque estoy justo detrás de ellos) pero me miro, los miro a ellos y había ciertas diferencias en nuestra manera de vestir.
De repente la cosa se calma y las fieras parecen angelitos. Un policía va al final del autocar y habla con un joven (tendría mi edad, algo hippie con una guitarra). Me sorprendo al ver que tiene una marca en la cara que le va desde el principio de la frente a la barbilla. De repente una persona mayor del final del autocar empieza a señalar a uno de los jovenes como diciendo “ha sido él”. Entiendo que ha habido una pelea o algo. De repente el policía se gira hacia el joven, le pregunta cuatro cosas, le pide que se levante y mientras le canta el típico “Cualquier palabra puede ser utilizada en su contra [...] etc.” le pone las esposas. Todo esto sucede justo 1 metro delante mío. Me quedo sorprendido porque el joven no hace ni mú, se deja esposar y se sube tranquilamente al coche de policía. “Algo habría hecho …” pienso, pero en España no creo que hubiera terminado así.
Finalmente hacen bajar al resto de la pandilla y el bus sigue con normalidad. Entre lo que ha sucedido y que me he tomado un Red Bull de 1/2 litro me cuesta bastante dormir, pero finalmente lo consigo.





















